1 Re 20, 35-43
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)35Un hombre, discípulo de los profetas, dijo a su compañero por orden de Yahvé: «Hiéreme», pero el hombre no quiso herirle. 36Entonces le dijo: «Por no haber atendido a la voz de Yahvé, en cuanto te apartes de mí, el león te herirá.» Cuando partió de su lado, el león dio con él y lo mató * . 37Entonces encontró a otro hombre y le dijo: «Hiéreme.» El hombre le pegó un golpe y lo hirió * . 38El profeta se fue y se puso a esperar al rey en el camino, disfrazado con una banda sobre los ojos. 39Cuando el rey pasaba, gritó al rey: «Cuando me introduje en el corazón de la batalla, uno que se retiraba me entregó un hombre diciendo: ‘Custodia a este hombre. Si llega a faltar, tu vida responderá por la suya, o pagarás un talento de plata.’ 40Tu siervo estaba ocupado de acá para allá y el hombre desapareció.» El rey de Israel le dijo: «Así será tu sentencia. Tú mismo la has pronunciado.» 41Él quitó rápidamente la banda de sus ojos y el rey de Israel lo reconoció como uno de los profetas * . 42Dijo al rey: «Esto dice Yahvé: Por haber dejado partir al hombre entregado a mi anatema, tu vida pagará por su vida y tu ejército por su ejército.» 43El rey de Israel se fue a su casa triste e irritado, y entró en Samaría.