1 Re 19, 1-18
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Ajab comunicó a Jezabel cuanto había hecho Elías y cómo había pasado a cuchillo a todos los profetas. 2Jezabel envió un mensajero a Elías, con esta misiva: «Que los dioses me castiguen sin medida si mañana a estas horas no hago que tu vida acabe como la de ellos.» 3Él tuvo miedo * , se avió y partió para poner su vida a salvo. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su criado. 4Caminó por el desierto una jornada, hasta llegar y sentarse bajo una retama. Imploró la muerte, diciendo: «¡Ya es demasiado, Yahvé! ¡Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!» 5Se recostó y quedó dormido bajo una retama, pero un ángel le tocó y le dijo: «Levántate y come.» 6Miró y vio junto a su cabecera una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a recostar. 7El ángel de Yahvé volvió por segunda vez, lo tocó y le dijo: «Levántate y come, pues te queda un camino muy largo.» 8Se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta llegar al monte de Dios, el Horeb * . 9Allí se introdujo en la cueva * , y pasó en ella la noche. Yahvé le dirigió la palabra; le dijo: «¿Qué haces aquí, Elías?» 10Él respondió: «Ardo en celo por Yahvé, Dios Sebaot, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas. Sólo quedo yo, y tratan de quitarme la vida * .» 11Le dijo: «Sal y permanece de pie en el monte ante Yahvé.» Entonces Yahvé pasó, y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas a su paso. Pero en el huracán no estaba Yahvé. Después del huracán, un terremoto. Pero en el terremoto no estaba Yahvé. 12Después del terremoto, fuego. Pero en el fuego no estaba Yahvé. Después del fuego, el susurro de una brisa suave * . 13Al oírlo Elías, enfundó su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva. Le llegó una voz que le dijo: «¿Qué haces aquí, Elías?» 14Respondió: «Ardo en celo por Yahvé, Dios Sebaot, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas. Sólo quedo yo, y tratan de quitarme la vida.» 15Yahvé le dijo: «Desanda tu camino en dirección al desierto de Damasco. Cuando llegues, unge rey de Aram a Jazael, 16rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsí, * y profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá. 17Al que escape a la espada de Jazael lo matará Jehú, y al que escape a la espada de Jehú lo matará Eliseo. 18Dejaré un resto de siete mil en Israel: todas las rodillas que no se doblaron ante Baal y todas las bocas que no le besaron.»