1 Re 1, 28-53
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)28El rey David respondió: «Llamadme a Betsabé.» Ella entró a presencia del rey y se quedó de pie ante él. 29Entonces el rey pronunció este juramento: «¡Por vida de Yahvé que me ha librado de todo aprieto! 30Te juré por Yahvé, Dios de Israel, que tu hijo Salomón reinaría después de mí y se sentaría sobre mi trono en mi lugar. ¡Pues así he de cumplirlo hoy mismo!» 31Betsabé se inclinó rostro a tierra y, postrada ante el rey, dijo: «¡Viva por siempre el rey David, mi señor!» 32El rey David ordenó que llamasen al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías, hijo de Joadá. Entraron a presencia del rey, 33quien les dijo: «Tomad con vosotros a los leales de vuestro señor, montad a mi hijo Salomón en mi propia mula y bajadlo a Guijón, y allí 34el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán rey de Israel. Tocad entonces el cuerno y aclamad: ‘¡Viva el rey Salomón!’ 35Subiréis luego tras él, y cuando llegue se sentará en mi trono y reinará en mi lugar, pues he dispuesto que sea el príncipe designado de Israel y de Judá.» 36Benaías, hijo de Joadá, respondió al rey: «Amén. Así lo disponga Yahvé, Dios del rey mi señor. 37¡Que Yahvé esté con Salomón como lo estuvo con el rey mi señor! ¡Que exalte su trono más aún que el del rey David mi señor!» 38El sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías, hijo de Joadá, descendieron con los quereteos y los peleteos. Montaron a Salomón en la mula del rey David y lo condujeron a Guijón. 39El sacerdote Sadoc tomó de la Tienda el cuerno del aceite y ungió a Salomón. Hicieron sonar la trompeta y el pueblo todo aclamaba: «Viva el rey Salomón.» 40Luego todo el pueblo subió tras él tocando flautas, con una fiesta tan estruendosa que la tierra parecía resquebrajarse. 41Adonías y todos sus invitados estaban acabando de comer cuando oyeron lo que pasaba. Al escuchar el sonido de la trompeta, Joab preguntó: «¿Por qué ese ruido de la ciudad alborotada?» 42Estaba hablando todavía cuando llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar. Adonías le dijo: «Entra, eres hombre valeroso y traerás buenas noticias.» 43Jonatán le respondió: «Todo lo contrario. El rey David, señor nuestro, ha proclamado rey a Salomón. 44Ha enviado con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaías, hijo de Joadá, con los quereteos y peleteos, y lo han montado en la mula del rey. 45El sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido rey en Guijón. Luego han subido desde allí alegres y contentos, y la ciudad está alborotada. Éste es el tumulto que habéis oído. 46Más aún, Salomón se ha sentado en el trono real, 47y el séquito real ha ido a felicitar a nuestro rey David diciendo: ‘¡Que tu Dios encumbre la figura de Salomón más que la tuya propia, y que exalte su trono más aún que el tuyo!’. El rey en su lecho, con un gesto de reverencia, ha exclamado: 48‘Bendito Yahvé, Dios de Israel, que ha concedido hoy que un descendiente mío * se siente sobre mi trono y que yo haya podido verlo.’» 49El miedo se apoderó de todos los invitados que estaban con Adonías. Les entró pánico, se levantaron y se fueron cada uno por su lado. 50Adonías tuvo miedo de Salomón, se levantó, fue a la Tienda de Yahvé y se agarró a los cuernos del altar. 51Avisaron a Salomón: «Adonías tiene miedo del rey Salomón, pues está asido a los cuernos del altar y dice: ‘¡Júreme hoy el rey Salomón que no me matará a espada!’.» 52Salomón repuso: «Si se porta como un hombre de bien, no caerá a tierra uno solo de sus cabellos, pero si se le prueba malicia, ha de morir.» 53El rey Salomón envió gente que lo bajara del altar. Después vino a postrarse ante el rey Salomón, que le dijo: «Ve a tu casa.»