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1 Re 1, 11-31

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

11Natán dijo entonces a Betsabé, madre de Salomón: «¿No has oído que Adonías, hijo de Jaguit, se ha erigido en rey sin que David nuestro señor lo sepa? 12Ve ahora mismo donde el rey. Te daré un consejo para que pongas a salvo tu vida y la de tu hijo Salomón. 13Ve y, cuando estés ante el rey David, le dices: ‘Rey mi señor, ¿no juraste * a tu sierva que mi hijo Salomón sería quien reinaría después de ti y se sentaría en tu trono? ¿Entonces, por qué Adonías se ha erigido en rey?’ 14Mientras estés hablando allí con el rey, entraré detrás de ti y corroboraré tus palabras.» 15Betsabé entró donde el rey, en la alcoba —el rey era muy anciano, y Abisag la sunamita cuidaba de él—. 16Betsabé hizo una inclinación y se postró ante el rey. Éste le preguntó: «¿Qué te trae?» 17Ella le respondió: «Mi señor, tú has jurado a tu sierva por Yahvé tu Dios que mi hijo Salomón sería quien reinaría después de ti y se sentaría en tu trono. 18Pero resulta que Adonías se ha erigido en rey, sin saberlo tú, majestad, mi señor. 19Ha sacrificado bueyes, vacas cebadas y ovejas en abundancia, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, jefe del ejército. Pero no ha invitado a tu siervo Salomón. 20Majestad, mi señor, todo Israel tiene sus ojos puestos en ti, esperando que les anuncies quién ocupará el trono del rey mi señor tras él * . 21De lo contrario, cuando el rey mi señor repose con sus antepasados, yo y mi hijo Salomón seremos tratados como culpables.» 22Estaba todavía hablando con el rey cuando llegó el profeta Natán, 23y advirtieron al rey de su presencia. Cuando entró donde el rey, se postró ante él, rostro en tierra, y 24dijo: «Majestad, seguramente has dispuesto que Adonías reine después de ti y se siente en tu trono, 25porque Adonías ha bajado hoy a sacrificar bueyes, vacas cebadas y ovejas en abundancia, y ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y al sacerdote Abiatar. En este momento están banqueteando en su presencia y profieren gritos de ‘Viva el rey Adonías.’ 26Pero ni a mí, tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaías, hijo de Joadá, nos ha invitado, ni tampoco a tu siervo Salomón. 27¿Viene esta orden del rey mi señor, sin que hayas comunicado a tus siervos quién se sentará en el trono del rey mi señor tras él?» 28El rey David respondió: «Llamadme a Betsabé.» Ella entró a presencia del rey y se quedó de pie ante él. 29Entonces el rey pronunció este juramento: «¡Por vida de Yahvé que me ha librado de todo aprieto! 30Te juré por Yahvé, Dios de Israel, que tu hijo Salomón reinaría después de mí y se sentaría sobre mi trono en mi lugar. ¡Pues así he de cumplirlo hoy mismo!» 31Betsabé se inclinó rostro a tierra y, postrada ante el rey, dijo: «¡Viva por siempre el rey David, mi señor!»