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1 Mac 9, 1-73

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Cuando supo Demetrio que Nicanor y su ejército habían caído en la guerra, envió a la tierra de Judá, en una nueva expedición, a Báquides y Alcimo con el ala derecha de su ejército. 2Tomaron el camino de Galilea y pusieron cerco a Mesalot * , en el territorio de Arbelas; se apoderaron de ella y mataron mucha gente. 3El primer mes del año ciento cincuenta y dos * acamparon frente a Jerusalén, 4de donde partieron con veinte mil hombres y dos mil jinetes en dirección a Beerzet * . 5Judas tenía establecido su campamento en Eleasá * , y estaba acompañado de tres mil hombres escogidos. 6Pero, al ver la gran muchedumbre de los enemigos, les entró pánico y muchos escaparon del campamento; no quedaron más que ochocientos hombres. 7Cuando Judas vio que su ejército iba a la desbandada y que la batalla le apremiaba, le falló el ánimo, pues no había tiempo de volverlos a juntar. 8Aunque desfallecido, dijo a los que le habían quedado: «Dispongámonos a subir contra nuestros adversarios, por si podemos hacerles frente.» 9Le decían con intención de disuadirle: «No podemos. Salvemos nuestras vidas de momento y volvamos luego con nuestros hermanos para combatir contra ellos, que ahora estamos pocos.» 10Judas replicó: «¡Eso nunca! ¿Cómo podemos huir ante ellos? Si ha llegado nuestra hora, muramos con valor por nuestros hermanos y no dejemos mancillada nuestra gloria.» 11Salió la tropa del campamento y se ordenó para irles al encuentro: la caballería dividida en dos escuadrones, arqueros y honderos en avanzadilla, y los más aguerridos en primera línea; 12Báquides ocupaba el ala derecha. La falange se acercó por los dos lados y tocaron las trompetas. Los que estaban con Judas tocaron también las suyas. 13Y la tierra se estremeció con el estruendo de los ejércitos. Se trabó el combate y se mantuvo desde el amanecer hasta la caída de la tarde. 14Vio Judas que Báquides y sus mejores hombres se encontraban en la parte derecha. Entonces se unieron a Judas los más esforzados, 15derrotaron al ala derecha y la persiguieron hasta los montes de Azara * . 16Pero el ala izquierda, al ver derrotada el ala derecha, se volvió sobre los pasos de Judas y los suyos, por detrás. 17La lucha se encarnizó y cayeron muchos de uno y otro bando. 18Judas cayó y los demás huyeron. 19Jonatán y Simón tomaron a su hermano Judas y le dieron sepultura en el sepulcro de sus padres, en Modín. 20Todo Israel le lloró, hizo gran duelo por él y muchos días estuvieron repitiendo esta lamentación: 21«¡Cómo ha caído el héroe que salvaba a Israel!» 22Las demás empresas de Judas, sus guerras, proezas que realizó, ocasiones en que alcanzó gloria, fueron demasiado numerosas para ser escritas. 23Con la muerte de Judas asomaron los sin ley por todo el territorio de Israel y levantaron cabeza toda la gente inicua. 24Hubo entonces un hambre extrema y el país se pasó a ellos. 25Báquides escogió hombres impíos y los puso al frente del país. 26Se dieron éstos a buscar con toda suerte de pesquisas a los amigos de Judas y los llevaban a Báquides, que los castigaba y escarnecía. 27Tribulación tan grande no sufrió Israel desde los tiempos en que dejaron de aparecer profetas. 28Entonces todos los amigos de Judas se reunieron y dijeron a Jonatán: 29«Desde la muerte de tu hermano Judas no tenemos un hombre semejante a él que salga a luchar contra los enemigos, contra Báquides y contra los que odian a nuestra nación. 30Por eso, te elegimos hoy a ti para que, ocupando el lugar de tu hermano, seas nuestro jefe y guía en la lucha que sostenemos.» 31En aquel momento Jonatán tomó el mando como sucesor de su hermano Judas. 32Al enterarse Báquides, trataba de hacer morir a Jonatán. 33Pero cuando Jonatán, su hermano Simón y todos sus partidarios se enteraron, huyeron al desierto de Técoa, donde establecieron su campamento junto a las aguas de la cisterna de Asfar * . 34(Báquides se enteró un día de sábado y pasó con todas las tropas al otro lado del Jordán * .) 35Jonatán envió a su hermano, jefe de la tropa, a pedir a sus amigos los nabateos autorización para dejar con ellos su impedimenta, que era mucha. 36Pero los hijos de Amrai * , los de Mádaba, hicieron una salida, se apoderaron de Juan y de cuanto llevaba y se alejaron con su presa. 37Después de esto, Jonatán y su hermano Simón recibieron la noticia de que los hijos de Amrai celebraban una espléndida boda y traían de Nabatá * , en medio de gran pompa, a la novia, hija de uno de los principales de Canaán. 38Recordaron entonces el sangriento fin de su hermano Juan y subieron a ocultarse al abrigo de la montaña. 39Al alzar la vista, vieron que avanzaba en medio de confusa algazara una numerosa caravana, y que a su encuentro venía el novio, acompañado de sus amigos y hermanos, con tambores, música y gran aparato. 40Salieron entonces de su emboscada y cayeron sobre ellos para matarlos. Muchos cayeron muertos y los demás huyeron a la montaña. Se hicieron con todos sus despojos. 41La boda acabó en duelo y la música en lamentación . 42Una vez tomada venganza de la sangre de su hermano, se volvieron a las orillas pantanosas del Jordán. 43Al enterarse Báquides, vino un día de sábado con numerosa tropa a las riberas del Jordán. 44Jonatán dijo a su gente: «Levantémonos y luchemos por nuestras vidas, que hoy no es como ayer y anteayer. 45Delante de nosotros y detrás, la guerra; por un lado y por otro, las aguas del Jordán, las marismas, las malezas: no hay lugar adonde retirarse. 46Levantad, pues, ahora la voz al Cielo para salvaros de las manos de vuestros enemigos.» 47Entablado el combate, Jonatán tendió su mano para herir a Báquides, pero éste le esquivó echándose atrás, 48con lo que Jonatán y los suyos pudieron lanzarse al Jordán y ganar a nado la orilla opuesta. Sus enemigos no atravesaron el río en su persecución * . 49Unos mil hombres del ejército de Báquides sucumbieron aquel día. 50De vuelta en Jerusalén, hizo Báquides levantar ciudades fortificadas en Judea: la fortaleza de Jericó, Emaús, Bet Jorón, Betel, Tamnatá, Faratón y Tefón * , con altas murallas, puertas y cerrojos, 51y puso en ellas guarniciones que hostilizaran a Israel. 52Fortificó también la ciudad de Bet Sur, Gázara y la Ciudadela, y puso en ellas tropas y depósitos de víveres. 53Tomó como rehenes a los hijos de los principales de la región y los dejó bajo custodia en la Ciudadela de Jerusalén. 54El segundo mes del año ciento cincuenta y tres * , ordenó Alcimo demoler el muro del atrio interior del Lugar Santo. (Destruía con ello la obra de los profetas * .) Había comenzado la demolición, 55cuando por aquellos días sufrió Alcimo un ataque y su obra quedó parada. Se le obstruyó la boca y se le quedó paralizada, de suerte que no le fue posible ya pronunciar palabra ni dar disposiciones en lo tocante a su casa. 56Alcimo murió entonces en medio de grandes sufrimientos. 57Cuando Báquides vio que había muerto Alcimo, se volvió adonde el rey. Así hubo tranquilidad en el país de Judá por espacio de dos años. 58Todos los sin ley se confabularon y pensaron: «Jonatán y los suyos viven tranquilos y confiados. Hagamos, pues, venir ahora a Báquides, que los prenderá a todos ellos en una sola noche.» 59Tras preparar el plan con él, 60Báquides se puso en marcha con un fuerte ejército. Envió cartas secretas a sus aliados de Judea ordenándoles prender a Jonatán y a los suyos. Pero no pudieron, porque fueron conocidas sus intenciones. 61Al contrario, ellos prendieron a unos cincuenta hombres de la región, cabecillas de esta maldad, y les dieron muerte. 62A continuación, Jonatán, Simón y los suyos se retiraron a Bet Basí * , en el desierto, repararon lo que en aquella plaza estaba derruido y la fortificaron. 63Al enterarse Báquides, juntó a todas sus tropas y convocó a sus partidarios de Judea. 64Llegó y puso cerco a Bet Basí, la atacó durante muchos días y construyó ingenios de guerra. 65Jonatán, dejando a su hermano Simón en la ciudad, salió por la región y fue con una pequeña tropa, 66con la que derrotó en su campamento a Odomerá y a sus hermanos, así como a los hijos de Fasirón * . Éstos empezaron a herir y a subir con las tropas. 67Simón y sus hombres, por su parte, salieron de la ciudad y prendieron fuego a los ingenios. 68Trabaron combate con Báquides, lo derrotaron y lo dejaron sumido en profunda amargura, porque habían fracasado su plan y su ataque. 69Montó en cólera contra los hombres sin ley que le habían aconsejado venir a la región, mató a muchos de ellos y decidió volverse a su tierra. 70Al saberlo, le envió Jonatán legados para concertar con él la paz y conseguir que les devolviera los prisioneros. 71Báquides aceptó y accedió a las peticiones de Jonatán. Se comprometió con juramento a no hacerle mal en todos los días de su vida, 72y le devolvió los prisioneros que anteriormente había capturado en el país de Judá. Partió luego para su tierra y no volvió más a territorio judío. 73Así descansó la espada en Israel. Jonatán se estableció en Micmás, comenzó a juzgar al pueblo e hizo desaparecer de Israel a los impíos * .