1 Jn 2, 1-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos un abogado * ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. 2Él es víctima propiciatoria por nuestros pecados; pero no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. 3Estaremos seguros de conocerle * si cumplimos sus mandamientos. 4Quien dice: «Yo le conozco» y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad * no está en él. 5Pero quien guarda su palabra tenga por cierto que el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud * . En esto conocemos que estamos en él. 6Quien dice que permanece en él * , debe vivir como vivió él * . 7Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, que ya conocéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. 8Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo * —verdadero en él y en vosotros—, pues las tinieblas pasan y la luz verdadera ya está brillando. 9Quien dice que está en la luz, pero aborrece a su hermano, sigue todavía en tinieblas. 10Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. 11Pero quien aborrece a su hermano vive y camina entre tinieblas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.