1 Cor 8, 1-13
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Acerca de lo inmolado a los ídolos, supongo que es cosa sabida, que todos tenemos conocimiento al respecto. Pero el conocimiento hincha; el amor, en cambio, edifica interiormente. 2Si alguien cree conocer algo, aún no lo conoce como se debe. 3Pero si alguien ama a Dios, ese tal es conocido por él * . 4Ahora bien, acerca de comer carne sacrificada a los ídolos, ya sabemos que los ídolos que vemos no significan nada, pues no hay más que un único Dios. 5Pues, aunque la gente les dé el nombre de dioses, bien en el cielo bien en la tierra —de forma que hay multitud de dioses y de señores— * , 6para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual existimos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien existen todas las cosas, y nosotros por él * . 7Pero no todos poseen este conocimiento. En efecto, hay algunos que, acostumbrados hasta ahora al ídolo * , comen la carne como realmente sacrificada a los ídolos, y su conciencia, que es débil, se contamina. 8Desde luego, no es la comida lo que nos acerca a Dios * ; ni estaremos más cerca por no comer, ni más lejos por comer. 9Pero tened cuidado; que esa libertad que tenéis no sirva de tropiezo a los débiles. 10En efecto, si alguien te ve a ti, que posees ese conocimiento, sentado a la mesa en un templo pagano, ¿no se creerá autorizado por su conciencia, que es débil, a comer de lo sacrificado a los ídolos? 11En tal caso, tu conocimiento habrá hecho que se pierda el débil: ¡un hermano por quien murió Cristo! 12Y pecando así contra vuestros hermanos, hiriendo su débil conciencia, pecáis contra Cristo * . 13Por tanto, si un alimento causa escándalo a mi hermano, nunca comeré de esa carne para no escandalizarlo.