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1 Cor 3, 10-23

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

10Conforme a la tarea que Dios me confió, yo, como buen arquitecto, puse los cimientos, y otro construye sobre ellos. ¡Pero que cada cual mire cómo construye! 11Pues nadie puede poner otros cimientos que los ya puestos: Jesucristo. 12Sobre estos cimientos se puede construir con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o paja, 13pero la obra de cada cual quedará patente; la pondrá al descubierto el Día, que vendrá acompañado de fuego. Y el fuego probará la calidad de la obra de cada cual. 14Aquél cuya obra, construida sobre los cimientos, resista, recibirá la recompensa. 15Mas aquél cuya obra quede abrasada, sufrirá el castigo. Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien escapa del fuego * . 16¿No sabéis que sois templo * de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? 17Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá * a él; porque el templo de Dios es sagrado, y vosotros sois ese templo. 18¡Que nadie se engañe! Si alguno de vosotros se cree sabio según los criterios de este mundo, mejor es que se vuelva necio, para llegar a ser sabio. 19Pensad que, para Dios, la sabiduría de este mundo no es más que necedad. En efecto, dice la Escritura: El que enreda a los sabios en su propia astucia . 20Y también: El Señor conoce cuán vanos son los pensamientos de los sabios. 21Así que nadie se gloríe en las personas, pues todo es vuestro: 22ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro..., todo es vuestro. 23Y vosotros sois de Cristo, y Cristo, de Dios * .