1 Cor 15, 35-44
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)35Pero es posible que alguien diga: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida? 36¡Qué tontería! Lo que tú siembras no recobra vida, si no muere. 37Lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo o de cualquier otra planta. 38Y Dios le da el cuerpo que Él quiere: a cada semilla el suyo * . 39No todos los cuerpos son iguales: los seres humanos tienen uno, y los animales terrestres, otro distinto; y distinto es también el de las aves y el de los peces. 40Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro distinto el de los cuerpos terrestres. 41Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas. Incluso una estrella difiere de otra en resplandor. 42Así ocurre también en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción; 43se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza; 44se siembra un cuerpo animal * , resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo animal, también hay un cuerpo espiritual.