1 Cor 15, 12-58
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)12Ahora bien, si predicamos que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo andan diciendo algunos de vosotros que no hay resurrección de los muertos? 13Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó * ; 14y si no resucitó Cristo, nuestra predicación es vana, y vana también vuestra fe * . 15Si esos tuviesen razón, nosotros quedaríamos como testigos falsos de Dios, pues proclamamos que Dios resucitó a Cristo, cuando en realidad no lo habría resucitado, de ser verdad que los muertos no resucitan. 16Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. 17Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: seguís en vuestros pecados * . 18Por tanto, también acabaron para siempre los que murieron creyendo en Cristo. 19Si nuestra esperanza en Cristo se limita sólo a esta vida, ¡somos las personas más dignas de compasión * ! 20¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron. 21Porque, así como por un hombre vino la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. 22Pues del mismo modo que por Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo * . 23Pero cada cual en su rango: Cristo como primicia; luego los de Cristo en su venida * . 24Entonces llegará el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo principado, dominación y potestad * . 25Cristo debe reinar hasta que Dios ponga a todos sus enemigos bajo sus pies ; 26y el último enemigo en ser destruido será la Muerte. 27Es verdad que ha sometido todas las cosas bajo sus pies , pero cuando dice * ‘todo está sometido’, es evidente que está excluyendo a Aquel que ha sometido a él todas las cosas. 28Cuando todo le haya sido sometido, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. 29De no ser así, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos * ? Si los muertos no resucitan en manera alguna, ¿por qué bautizarse por ellos? 30¿Y por qué nosotros mismos hemos de ponernos en peligro a todas horas? 31A diario estoy expuesto a la muerte * . ¡Sí, hermanos! Tan cierto es que cada día estoy en peligro de muerte como cierto es el orgullo que siento por vuestra fe en Cristo Jesús, Señor nuestro. 32Si por motivos humanos luché en Éfeso contra las bestias * , ¿qué provecho saqué? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos * . 33No os engañéis: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres * .» 34Entrad en razón, como conviene, y no pequéis; que hay entre vosotros quienes desconocen a Dios. Para vergüenza vuestra lo digo. 35Pero es posible que alguien diga: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida? 36¡Qué tontería! Lo que tú siembras no recobra vida, si no muere. 37Lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo o de cualquier otra planta. 38Y Dios le da el cuerpo que Él quiere: a cada semilla el suyo * . 39No todos los cuerpos son iguales: los seres humanos tienen uno, y los animales terrestres, otro distinto; y distinto es también el de las aves y el de los peces. 40Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro distinto el de los cuerpos terrestres. 41Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas. Incluso una estrella difiere de otra en resplandor. 42Así ocurre también en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción; 43se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza; 44se siembra un cuerpo animal * , resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo animal, también hay un cuerpo espiritual. 45En efecto, así es como dice la Escritura: El primer hombre , Adán, fue hecho alma viviente * ; el último Adán, espíritu que da vida. 46Pero no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo animal. Lo espiritual viene después. 47El primer hombre, salido de la tierra, es terrestre; el segundo, viene del cielo. 48Los hombres terrestres se parecen al primer hombre terrestre; los celestes serán como el que ha venido del cielo. 49Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terrestre, llevaremos * también la imagen del celeste. 50Os digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios, ni la corrupción heredar la incorrupción. 51¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, pero todos seremos transformados * . 52En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final * —pues sonará la trompeta—, los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad, y que este ser mortal se revista de inmortalidad. 54Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad * y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito * : La muerte ha sido devorada por la victoria . 55¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? 56El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley * . 57¡Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo! 58Así pues, hermanos míos amados, manteneos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que vuestro trabajo no es vano, si permanecéis en el Señor * .