1 Cor 12, 12-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)12El cuerpo humano, aunque tiene muchos miembros, es uno; es decir: todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, forman un solo cuerpo. Pues así también es Cristo * . 13Porque hemos sido todos bautizados en un solo Espíritu, para no formar más que un cuerpo entre todos: judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. 14Así también, el cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. 15Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, no pertenezco al cuerpo», ¿dejaría por eso de formar parte del cuerpo? 16Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no pertenezco al cuerpo», ¿dejaría por eso de formar parte del cuerpo? 17Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde quedaría el oído?; y, si fuera todo oído, ¿dónde estaría el olfato? 18Ahora bien, Dios colocó cada uno de los miembros del cuerpo donde quiso. 19Si todo fuera un solo miembro, ¿dónde quedaría el cuerpo? 20Por tanto, aunque los miembros son muchos, el cuerpo es sólo uno. 21Y no puede el ojo decir a la mano: «¡No te necesito!», ni la cabeza a los pies: «¡No os necesito!» 22Pensemos que los miembros del cuerpo que consideramos más débiles, son indispensables; 23y que solemos cubrir con mayor dignidad a los que nos parecen los más viles. Así, a nuestras partes menos honrosas las vestimos con mayor recato, 24pues nuestras partes honrosas no lo necesitan. Dios ha formado el cuerpo dando más honor a los miembros que carecían de él, 25para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros. 26Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él; si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su alegría.