1 Cor 12, 1-31
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que viváis en la ignorancia. 2Sabéis que, cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos * . 3Por eso os hago saber que nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Maldito sea Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!», si no lo hace movido por el Espíritu Santo. 4Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; 5diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; 6diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos * . 7A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común. 8A uno se le pueden conceder, por medio del Espíritu, palabras de sabiduría * ; a otro, palabras de ciencia * , según el mismo Espíritu; 9a otro, la fe * , en el mismo Espíritu; a otro, carisma de curaciones, en el único Espíritu; 10a otro, poder de hacer milagros; a otro, don de profecía; a otro, discernimiento de espíritus * ; a otro, facultad de hablar diversas lenguas * ; a otro, don de interpretarlas. 11Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, que las distribuye a cada uno en particular según su voluntad. 12El cuerpo humano, aunque tiene muchos miembros, es uno; es decir: todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, forman un solo cuerpo. Pues así también es Cristo * . 13Porque hemos sido todos bautizados en un solo Espíritu, para no formar más que un cuerpo entre todos: judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. 14Así también, el cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. 15Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, no pertenezco al cuerpo», ¿dejaría por eso de formar parte del cuerpo? 16Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no pertenezco al cuerpo», ¿dejaría por eso de formar parte del cuerpo? 17Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde quedaría el oído?; y, si fuera todo oído, ¿dónde estaría el olfato? 18Ahora bien, Dios colocó cada uno de los miembros del cuerpo donde quiso. 19Si todo fuera un solo miembro, ¿dónde quedaría el cuerpo? 20Por tanto, aunque los miembros son muchos, el cuerpo es sólo uno. 21Y no puede el ojo decir a la mano: «¡No te necesito!», ni la cabeza a los pies: «¡No os necesito!» 22Pensemos que los miembros del cuerpo que consideramos más débiles, son indispensables; 23y que solemos cubrir con mayor dignidad a los que nos parecen los más viles. Así, a nuestras partes menos honrosas las vestimos con mayor recato, 24pues nuestras partes honrosas no lo necesitan. Dios ha formado el cuerpo dando más honor a los miembros que carecían de él, 25para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros. 26Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él; si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su alegría. 27Ahora bien, vosotros formáis el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro con una función peculiar. 28Así, Dios puso en la iglesia primero apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros * ; luego, los milagros; después, el don de las curaciones, de asistencia * , de gobierno * , diversidad de lenguas. 29¿Acaso todos son apóstoles, o profetas, o maestros? ¿Tienen todos poder de hacer milagros? 30¿Comparten todos el carisma de las curaciones? ¿Hablan lenguas todos? ¿Todos las interpretan? 31¡Aspirad a los carismas superiores! Pero voy a mostraros un camino más excelente.